- China realizó una inusual prueba de un misil balístico de largo alcance desde un submarino de propulsión nuclear en el Pacífico Sur.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
BANGKOK, TAILANDIA.- China realizó una inusual prueba de un misil balístico de largo alcance desde un submarino de propulsión nuclear en el Pacífico Sur, lo que provocó críticas de Australia, Japón y Nueva Zelanda por el riesgo de mayor tensión militar en la región.
La maniobra, que Beijing calificó como “entrenamiento rutinario”, fue lanzado a las 12:01 horas, tiempo local, y llevaba una ojiva ficticia; de acuerdo con la agencia informativa oficial china Xinhua.
El Ministerio de Defensa chino aseguró que el ensayo cumplió con el derecho y las prácticas internacionales, y que no estuvo dirigido contra ningún país ni objetivo específico.
La prueba ocurre dos años después de que China lanzó un misil balístico intercontinental con ojiva simulada hacia el Pacífico en 2024, en lo que fue su primer ejercicio de ese tipo en aguas internacionales desde 1980. Aquella prueba, fue interpretada por especialistas como una demostración del avance de China como potencia militar y nuclear.
Aunque Beijing insistió en que se trató de una práctica anual, el lanzamiento encendió alertas en el Pacífico Sur, una zona históricamente sensible por su rechazo a las armas nucleares y por la creciente disputa de influencia entre China, Australia, Estados Unidos y sus aliados regionales.
El gobierno de Nueva Zelanda informó que fue notificado apenas horas antes de la prueba y señaló que el misil fue disparado dentro de la Zona Libre de Armas Nucleares del Pacífico Sur, establecida por el Tratado de Rarotonga de 1986.
Ese acuerdo prohíbe los ensayos nucleares y el emplazamiento de armas nucleares en la región. China ratificó en 1987 esos protocolos, con el compromiso de no probar armas nucleares dentro de la zona ni amenazar con su uso contra países firmantes en el territorio del Pacífico Sur.
“Parece que, pese a nuestras añejas preocupaciones sobre este tipo de actividad, China llevó a cabo la prueba a las pocas horas de informarnos”, señaló el ministro de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda, Winston Peters.
Australia también criticó el lanzamiento. La ministra de Relaciones Exteriores, Penny Wong, dijo desde Fiyi que Canberra ya había expresado a Beijing su rechazo a este tipo de maniobras.
“Australia ha sido clara con China en que consideramos que esto es desestabilizador para la región”, afirmó.
La prueba coincidió con la firma de un nuevo tratado de defensa mutua entre Australia y Fiyi, un acuerdo que busca reforzar la cooperación militar en el Pacífico y contrarrestar la creciente influencia china en las islas de la región.
Japón, por su parte, manifestó preocupación por el aumento de la actividad militar china y pidió a Beijing reconsiderar sus pruebas de misiles para evitar que los proyectiles sobrevuelen territorio japonés o generen riesgos de seguridad.
“Las actividades militares de China, combinadas con su falta de transparencia, se han convertido en una grave preocupación para Japón y la sociedad internacional”, dijo el jefe del gabinete japonés, Minoru Kihara, al referirse también al incremento del gasto militar chino y a sus operaciones cerca de Japón.
Beijing desestimó las críticas internacionales y pidió a los países de la región no sobredimensionar el ensayo.
“Esperamos que los países pertinentes eviten la sobreinterpretación”, declaró un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.
El lanzamiento vuelve a colocar bajo observación la modernización militar china, especialmente su capacidad de disuasión desde submarinos nucleares, considerada una pieza clave para garantizar una respuesta estratégica en caso de conflicto.
Analistas militares señalan que China busca fortalecer su tríada nuclear —misiles terrestres, bombarderos y submarinos— mientras amplía su presencia naval en el Indo-Pacífico.
Para países como Japón, Australia y Nueva Zelanda, el problema no sólo es la prueba en sí, sino la falta de transparencia sobre el alcance real de los programas militares de Beijing.
La tensión ocurre en un momento de competencia estratégica creciente en el Pacífico, donde las islas han cobrado importancia por el conflicto en el Medio Oriente. Por su ubicación geopolítica, rutas marítimas, acuerdos de seguridad y acceso militar. Cada ensayo de largo alcance refuerza las dudas sobre si la región seguirá siendo un espacio de cooperación o se convertirá en una nueva zona de presión militar entre potencias.
China no es el único país que ha realizado pruebas de este tipo en mares internacionales o zonas marítimas abiertas y polígonos oceánicos de prueba; sino que Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia e India también han llevado a cabo esta práctica en años recientes, siendo el país norteamericano el que lo realiza más frecuentemente.




