- Para el ejercicio fiscal de 2026, el Gobierno de Yucatán diseñó una reestructuración de su gasto con el propósito de priorizar el desarrollo regional y Mérida concentra el mayor volumen de inversión.
CECILIA VERÁSTEGUI
MÉRIDA, YUC.- Para el ejercicio fiscal de 2026, el Gobierno de Yucatán diseñó una reestructuración de su gasto con el propósito de priorizar el desarrollo regional.
Como parte de esta estrategia, el presupuesto destinado a obra pública, proyectos sociales e infraestructura asciende a más de 3 mil millones de pesos.
Estos recursos forman parte del Plan Bienestar Yucatán, vinculado al proyecto Renacimiento Maya, cuyo objetivo es descentralizar la inversión pública para garantizar que cada uno de los 106 municipios cuente con al menos un proyecto de beneficio comunitario.
En principio, podría suponerse que la mayor parte de estos recursos se destinaría a los 39 ayuntamientos gobernados por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), así como a los diez encabezados por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y los siete administrados por el Partido del Trabajo (PT).
Sin embargo, el municipio que concentra el mayor volumen de inversión es Mérida, gobernado por Cecilia Patrón Laviada, del Partido Acción Nacional (PAN).
La bolsa global de recursos se distribuye a través de distintos fondos y dependencias, bajo diversas prioridades.
En materia de infraestructura conectiva y carretera, se ejercen alrededor de mil 473 millones de pesos, coordinados por el Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (Incay), para la pavimentación de vialidades municipales, trabajos de bacheo, rehabilitación de tramos rurales prioritarios y construcción de caminos sacacosechas para el sector agrícola.
En infraestructura educativa, se asignan más de 500 millones de pesos para mejorar planteles de todos los niveles en el interior del estado, mediante la construcción y rehabilitación de aulas, techados, domos y comedores escolares. Entre las obras de mayor impacto regional figura la nueva sede de la Universidad Rosario Castellanos, en Kanasín.
En cuanto a servicios básicos y espacios comunitarios, las inversiones se destinan a la modernización de sistemas de agua potable, obras de saneamiento y la construcción de los Pilares Renacimiento Maya, centros comunitarios de aprendizaje y cultura cuyas primeras etapas se desarrollarán en el sur de Mérida y en municipios como Izamal y Temozón.
De manera paralela al presupuesto estatal, los 106 municipios reciben de forma trimestral recursos federales, como los del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISMUN), que complementan estas acciones a través de las tesorerías municipales para atender el rezago social.
Cabe precisar que los más de 3 mil millones de pesos no se destinan a un solo municipio, sino que constituyen la bolsa global que el Gobierno del Estado distribuye e invierte entre los 106 municipios de Yucatán.
De acuerdo con el esquema de asignación, Mérida concentra el mayor volumen de inversión debido a su densidad demográfica y a la demanda de servicios públicos.
Al concentrar la mayor parte de la población estatal, los proyectos de conectividad, repavimentación y bacheo absorben una proporción importante del presupuesto ejercido por el Incay.
Asimismo, el Plan Bienestar Yucatán y el proyecto Renacimiento Maya contemplan que los primeros macrocentros comunitarios gratuitos —los Pilares Renacimiento Maya, que integran canchas deportivas, espacios culturales y áreas educativas— inicien operaciones con una inversión significativa en la zona sur de Mérida, antes de extenderse al resto del estado.
A ello se suma que Mérida es, de manera independiente, el municipio con mayores ingresos propios y participaciones federales. Para este ejercicio fiscal dispone de un presupuesto de egresos superior a 6 mil 300 millones de pesos, lo que amplía la capacidad de desarrollo de infraestructura respecto de municipios como Kanasín, Valladolid y Tizimín, que le siguen en prioridad regional.
El objetivo de la bolsa estatal superior a los 3 mil millones de pesos es equilibrar la inversión pública, garantizando que incluso los municipios con menor capacidad de recaudación reciban financiamiento para, al menos, una obra prioritaria.
En contraste, el municipio que recibe la menor asignación de este fondo vuelve a ser Quintana Roo, seguido por Sanahcat, Sudzal y San Felipe.
De acuerdo con el esquema de distribución, denominado “al menos una obra”, el compromiso del Plan Bienestar Yucatán es que ningún municipio quede sin inversión pública.
Por ello, a las demarcaciones de menor tamaño generalmente se les asigna un solo proyecto prioritario, como la repavimentación de una calle principal, la construcción de un domo escolar o un comedor comunitario.




