- Con dos décadas de estancamiento en la transición hacia energías limpias, la capital del estado registra un incremento acelerado en la adopción de tecnología fotovoltaica.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- Con dos décadas de estancamiento en la transición hacia energías limpias, la capital del estado registra un incremento acelerado en la adopción de tecnología fotovoltaica.
En los últimos dos años, alrededor de mil 500 inmuebles, principalmente hogares, comercios y clínicas particulares, han instalado equipos de energía solar en la ciudad, impulsados por reducciones de hasta 99 por ciento en su facturación ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
De acuerdo con Pedro Betancourt Reed, integrante de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES), este avance responde a una mayor concientización ciudadana y a los resultados económicos comprobados por usuarios pioneros del sector privado.
En el ámbito residencial y comercial, los usuarios reportan disminuciones sustanciales en el consumo: recibos bimestrales que alcanzaban los 17 mil pesos han bajado a montos mínimos de aproximadamente 100 pesos.
Con un costo promedio de 70 mil pesos por equipo residencial, la inversión inicial se amortiza en un periodo de 2.5 a tres años y dado que los sistemas tienen una vida útil garantizada de entre 25 y 30 años, esto representa más de dos décadas de generación eléctrica sin costos recurrentes de suministro, explico.
A la par del avance privado, el Congreso del Estado analiza una iniciativa de ley para establecer la obligación legal de que las instituciones públicas estatales y municipales migren sus instalaciones a sistemas de energía solar.
De aprobarse, el Gobierno del Estado y los ayuntamientos de Quintana Roo generarían un ahorro estimado superior a los dos mil millones de pesos anuales en su gasto operativo.
El especialista detalló que los costos actuales de facturación eléctrica representan montos elevados para el sector público.
Por ejemplo, la comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) destina cerca de 200 millones de pesos anuales para sistemas de bombeo y plantas de tratamiento, mientras que el sector educativo eroga alrededor de 300 millones de pesos al año.
En tanto que tan solo el Ayuntamiento de Benito Juárez destina entre 300 y 400 millones de pesos anuales a la iluminación de espacios públicos y alumbrado.
Como caso de éxito local, Betancourt Reed citó la instalación de paneles solares en la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) del estado, donde la facturación eléctrica pasó de aproximadamente 45 mil pesos mensuales a cerca de 500 pesos.
“La liberación de estos recursos del gasto corriente permitiría a las administraciones públicas reorientar el presupuesto hacia infraestructura urbana, seguridad pública y mantenimiento general de escuelas”, consideró.
Pese al crecimiento de la demanda, el acceso a la tecnología fotovoltaica para familias de menores ingresos continúa condicionado por la disponibilidad de crédito, ya que los financiamientos bancarios e institucionales actuales manejan tasas de interés anuales de entre el 20 y el 30 por ciento.
Para contrarrestar esta barrera, la ANES plantea la implementación de incentivos fiscales federales y estatales, esquemas de crédito blando y reformas regulatorias.
Entre las propuestas destaca exigir por ley que las nuevas promociones habitacionales e iniciativas de vivienda social incorporen equipamiento fotovoltaico desde su construcción, permitiendo que el ahorro generado en el consumo eléctrico se aplique al pago del propio inmueble.




