- Entre los nombres que cobran mayor fuerza para asumir la presidencia de la Mesa Directiva se encuentra el de la senadora yucateca Verónica Camino Farjat.
CECILIA VERÁSTEGUI
MÉRIDA, YUC.- Con la mira puesta en el inicio del próximo periodo ordinario de sesiones en septiembre, los pasillos del Senado de la República comienzan a llenarse de definiciones políticas de alto nivel.
Entre los nombres que cobran mayor fuerza para asumir la presidencia de la Mesa Directiva se encuentra el de la senadora yucateca Verónica Camino Farjat, cuya eventual designación no solo consolidaría su trayectoria en el plano federal, sino que significaría un apuntalamiento estratégico clave para la consolidación de la llamada Cuarta Transformación en el sureste mexicano.
Lejos de ser una improvisación, el perfil de Camino Farjat cuenta con un sólido respaldo técnico y operativo en la conducción del debate parlamentario.
“Más de lo que yo pueda emocionarme, hay que esperar los tiempos que nos dé a conocer el coordinador del grupo parlamentario de Morena, pero he demostrado talento y lo que he podido crear desde estos cargos en el Poder Legislativo. Será lo que Dios pueda manifestar para mí”, dice Camino Farjad en entrevista.
Asegura que es todo un reto presidir la Mesa Directiva a partir de septiembre próximo ya que será el 2027 un año electoral.
“Es el más duro, se calientan más los ánimos y nos espera debate álgido y debemos cuidar que no se pierda el respeto, siempre hablarnos entre iguales, con debate y argumentos, garantizando libertad de expresión”.
La legisladora cuenta con un Doctorado en Gestión Estratégica y Políticas de Desarrollo, además de una Maestría en Administración Pública, lo que le dota de un perfil técnico idóneo para coordinar agendas normativas complejas.
Su paso por los órganos de gobierno del Senado ha sido continuo. Se desempeñó como secretaria de la Mesa Directiva durante diversas legislaturas (2018-2025) y, de manera crucial, ha escalado hasta ocupar la vicepresidencia de la Mesa Directiva de la Cámara Alta, así como de la Comisión Permanente.
Esta experiencia en el arbitraje parlamentario no es nueva; en sus inicios en el ámbito legislativo local ya había presidido la Mesa Directiva del Congreso del Estado de Yucatán en la LXI Legislatura.
Esta sólida “escuela” parlamentaria la posiciona como una de las figuras operativas más solventes y naturales dentro de la bancada de Morena para suceder en la conducción del Pleno.
Una eventual presidencia de Verónica Camino en el Senado de la República no representaría únicamente un triunfo biográfico o personal, sino una pieza de ingeniería política fundamental para el gobernador de Yucatán, Joaquín “Huacho” Díaz Mena.
Políticamente, la coincidencia de Camino Farjat en la cúspide del Poder Legislativo Federal y de Díaz Mena al frente del Ejecutivo yucateco permitiría “cerrar la pinza” en varias vertientes estratégicas para la consolidación de su proyecto de gobierno, denominado el Renacimiento Maya.
Desde la cúspide federal se facilita el cabildeo y el blindaje de recursos para los megaproyectos de infraestructura que sostienen el crecimiento del estado, vinculando directamente las prioridades de la federación con el territorio peninsular.
Al presidir los trabajos de la Cámara Alta, Camino se convierte en la interlocutora ideal entre las reformas del Plan C impulsadas por la presidenta de la República y la traducción de estas iniciativas en la legislación estatal, permitiendo un tránsito terso de los programas del bienestar y ordenamiento.




