- Especialistas de Isla Urbana señalaron que recolectar lluvia, en lugar de dejar que inunde calles, puede reducir la sobreexplotación de pozos durante gran parte del año.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Recolectar la lluvia, en vez de inundar las calles, es una alternativa para reducir, por lo menos la mitad del año, la sobreexplotación de los pozos, expusieron ayer especialistas de la organización Isla Urbana.
A partir de 2019, se han instalado 75 mil captadores pluviales en la Capital, sin embargo, esta cifra representa apenas el uno por ciento de las azoteas disponibles, por lo que se requeriría generalizar la colocación de los equipos.
“En la Ciudad de México, si construimos la práctica de la cosecha pluvial, en todos los hogares, en todos los edificios, si cambiamos nuestra relación con la lluvia, la retenemos y no la dejamos pasar, podemos generar un cambio sustancial”, explicó Delfín Montañana, en el Festival Aqüifera que se realiza en el Bosque de Chapultepec.
La captación del líquido durante la temporada de precipitaciones -entre mayo y junio- tendría la capacidad para reducir una parte de la excesiva extracción de agua de los pozos.
“El potencial es enorme, en todas las edificaciones con techo se pueden instalar, si se hace en forma masiva, uno de los beneficios es que todas esas viviendas dejarían de tomar agua del subsuelo”, planteó.
El jueves, la directora de Planeación de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua), Mary Belle Cruz, descartó que pueda suspenderse la operación masiva de los pozos, debido a que aportan, por lo menos, el 50 por ciento del caudal requerido en la Ciudad.
Los expertos de Isla Urbana, el primer grupo que promovió la instalación de los almacenadores pluviales hace 17 años, consideraron que la sobreexplotación, causante de hundimientos, fugas por fractura de tubos y microsismos, puede ser contenida con la cosecha de lluvia.
En los últimos 7 años se han ejercido mil 500 millones de pesos para la instalación de los equipos en las alcaldías que padecen de escasez del líquido.
En 2017, el sismo del 19 de septiembre dañó la red de abastecimiento en Xochimilco, por lo que los almacenadores de lluvia se convirtieron en fuente de acceso en octubre y noviembre.
“Ante la escasez, una parte de la solución nos cae del cielo, podemos llegar a que cosechar la lluvia sea una práctica individual, familiar y colectiva, que todos los techos (…) estén diseñados para que les caiga la lluvia, se almacene en tinacos, cisternas y se pueda aprovechar”, señaló Montañana.
En tanto, Hiram García apuntó que la estrategia debe ser considerada a largo plazo, a fin de disminuir el abatimiento gradual del acuífero.
“Hay millones de edificaciones, todavía hay muchos sitios para instalar sistemas, la propuesta es que los meses con lluvia, la mayor cantidad posible de captadores almacenen lluvia y en esa proporción podemos dejar descansar los acuíferos, eso puede ser hasta 6 meses del año”, subrayó.
En la otra mitad del año sin lluvias cotidianas, época de estiaje, los pozos, así como los sistemas foráneos de Cutzamala y Lerma, son la fuente de abastecimiento.
“Cuando llueve, si la captamos podemos reducir inundaciones y dejar que el acuífero tenga un reposo”, indicó.


