Elmer Ancona Dorantes
¿Quién le tiene miedo a Donald Trump? Por lo menos el Papa León XIV, no. Los generadores de miedo logran su objetivo de sembrar terror pero por corto tiempo, porque el mal no es perdurable. Siempre triunfa el bien, aunque tarde un poco más.
Pero el presidente de Estados Unidos cree -muy en el fondo de su corazón o de su psique- que posicionando mensajes, discursos y narrativas bélicas hará que los demás le tengan pavor.
Es cierto, cuando Trump pone la mira en algo o en alguien no se detiene hasta fulminarlo, pero no lo logrará con el Vaticano, con el Sumo Pontífice, porque la Iglesia Católica se pinta sola. Así ha sido a lo largo de los siglos.
Algunas de las acusaciones que lanzó Donald Trump contra León XIV son las siguientes:
- “Es débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior”
- “Muestra debilidad contra las armas nucleares”
- “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”
- “León debería enderezar el rumbo como Papa, usar el sentido común, dejar de complacer a la izquierda radical y centrarse en ser un gran Papa, no un político”
- “Y lo más importante, está perjudicando mucho a la Iglesia Católica”
- “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga armas nucleares”
¿De qué forma respondió el jerarca católico a los calificativos que recibió del presidente norteamericano? Como todo un líder espiritual, más allá del poderío político que tiene a nivel internacional.
Ante una periodista estadounidense que lo cuestionó sobre el tema, el Papa reiteró de manera firme:
“No le tengo miedo a la administración de Trump. Seguiré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio, por el que trabaja la Iglesia (…)
“No somos políticos, no miramos la política exterior con la misma perspectiva. Creemos en el mensaje del Evangelio como constructores de paz”
León XIV advirtió que la Iglesia Católica es un gran pueblo al servicio de la reconciliación y de la paz, que avanza sin vacilar, aun cuando el rechazo de la lógica bélica pueda costarle incomprensión y desprecio.
Pero como todo un diplomático, el Sumo Pontífice responde a los periodistas que no entrará en un debate innecesario sobre el tema de la guerra en el Medio Oriente, porque su mensaje es el Evangelio y seguirá alzando la voz contra la interrupción de la paz.
“No soy un político, hablo del Evangelio, por lo tanto ¡Basta ya de guerras! Seguiremos promoviendo la reconciliación y el respeto entre los pueblos (…)
“No considero mi papel como el de un político, no soy un político, no quiero entrar en un debate con él (Trump)…
“Bienaventurados los constructores de paz, porque ese es el papel del Papa, no el de un político”
Pero el mensaje del Obispo de Roma no sólo respondió a las acusaciones del presidente de Estados Unidos, sino fue más allá y advirtió que su voz evangélica va dirigida a todos los líderes del mundo.
“Sigo alzando la voz contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y el multilateralismo con los Estados para buscar soluciones a los problemas (…)
“Demasiada gente está sufriendo hoy, demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor”
Después de estas polémicas declaraciones que confrontaron a Donald Trump y a León XIV, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó su respaldo al Papa y rechazó los señalamientos del presidente estadunidense, al subrayar el papel del líder religioso como guía espiritual.
“El Papa no es una contraparte política, sino el Sucesor de Pedro, llamado a anunciar el Evangelio de Jesucristo que venció el odio con misericordia y conquistó la paz desde una Cruz”
Bueno, pues después de estos dimes y diretes que dejan muy en claro la postura del Papa y de la Iglesia Católica ante el mundo, es importante subrayar que ningún político -por poderoso que parezca- puede poner a temblar a la humanidad con mensajes de odio, de división, de horrendas hegemonías.
Una vez más destacamos que la grey católica, la comunidad cristiana, los hombres y mujeres de paz, están obligados a levantar la voz contra todo lo que atente contra la dignidad humana.
El Evangelio siempre deberá estar por encima de las narrativas de confrontación, contra los discursos bélicos de políticos psicópatas, populistas de izquierdas y derechas, que se creen los dueños del mundo.
Así que adiós a los “miedos” a los tiranos, a los dictadores, a los falsos demócratas que no son más que lobos disfrazados de piel de oveja.
@elmerando


