- Alicia Bárcena señaló que el manejo de residuos, como el sargazo, es clave en el cambio estructural que México necesita para cumplir sus metas de energías renovables.
STAFF/ LUCES DEL SIGLO
CANCÚN, Q. ROO. — El reciclaje del sargazo en el Caribe mexicano se perfila como una pieza estratégica dentro de la política ambiental del país, al integrarse en los siete ejes prioritarios que impulsa el gobierno federal para avanzar hacia una economía circular y cumplir las metas de energías limpias.
Durante la Primera Reunión Ordinaria 2026 de la Asociación Nacional de Autoridades Ambientales Estatales (ANAAE), la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, subrayó que el manejo de residuos —incluido el sargazo— forma parte de un cambio estructural urgente para México, en línea con el objetivo de alcanzar un 38% de energías renovables en 2030 y 45% en 2035, meta establecida por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La funcionaria destacó que el país enfrenta una crisis ambiental derivada de la generación de residuos, al producir 140 mil toneladas de basura diariamente, de las cuales el 76% podría ser aprovechado mediante esquemas de reciclaje y reutilización. Sin embargo, actualmente solo se recolecta el 77% de los desechos, mientras que el resto termina en ríos, mares o tiraderos clandestinos, evidenciando un sistema aún basado en un modelo lineal de consumo.
En este contexto, el sargazo —que cada año impacta las costas del Caribe— representa tanto un problema ambiental como una oportunidad económica. Bárcena anunció la propuesta de crear un Polo de Economía Circular en Quintana Roo, enfocado en recolectar el alga desde el mar, antes de su descomposición en playas, y transformarla en nuevos productos, impulsando así un sector productivo sustentable.
Actualmente, la acumulación de sargazo afecta la actividad turística, deteriora ecosistemas costeros y genera costos elevados para su manejo. La falta de infraestructura adecuada y la dependencia de esquemas tradicionales de disposición final agravan el problema, en un estado cuya economía depende directamente de sus recursos naturales.
La estrategia planteada busca dar un giro de “180 grados” en el manejo de residuos, transitando hacia un modelo donde los desechos —incluido el sargazo— sean reincorporados a la cadena productiva. Este enfoque no solo contribuiría a reducir el impacto ambiental, sino que también fortalecería la transición energética mediante la generación de insumos para energías limpias.
Bárcena advirtió que continuar con el modelo actual representa un riesgo para el desarrollo del país, al señalar que “el crecimiento que destruye la base natural es un espejismo”. En contraste, insistió en que el futuro de México depende de lograr un equilibrio entre desarrollo económico, protección ambiental y bienestar social.
La urgencia es clara: transformar la gestión de residuos, aprovechar el potencial del sargazo y acelerar la transición hacia energías renovables no solo es una meta política, sino una necesidad ambiental y económica para el país.


