- Ambientalistas y habitantes de Banderilla alertaron por el posible derribo de un roble real de más de 325 años en el centro del municipio.
JORGE GONZÁLEZ
BANDERILLA, VER.- Organizaciones ambientalistas y habitantes de Banderilla emitieron una alerta pública ante el riesgo de que sea derribado un roble real con más de 325 años de antigüedad, ubicado en la zona centro del municipio.
El caso ha detonado un llamado urgente a la intervención de autoridades ambientales y a la revisión de los permisos otorgados.
El árbol, situado en la calle Ermenegildo Ocaña, es considerado por vecinos como un referente histórico, ecológico y social de la comunidad, debido a su tamaño, longevidad y presencia en el entorno urbano.
Su posible tala ha generado preocupación entre colectivos ciudadanos, quienes advierten que se trata de un ejemplar que podría ser catalogado como patrimonio natural.
De acuerdo con la asociación civil Escurrimiento Nahualapa, en días recientes se detectaron trabajos de intervención en el predio donde se encuentra el roble.
Sin embargo, los activistas señalan que el permiso exhibido correspondería al desrame de otra especie –un árbol de jinicuil– y no al roble real, lo que podría implicar un uso indebido de autorizaciones ambientales.
Ante esta situación, los colectivos han solicitado la suspensión inmediata de cualquier obra o intervención en el sitio, así como la realización de una inspección técnica que permita verificar la legalidad de los trabajos y las condiciones del árbol.
Especialistas y defensores del medio ambiente advierten que la eventual tala del roble representaría un daño significativo no sólo para el ecosistema local, sino también para la memoria histórica de la comunidad.
Árboles de esta antigüedad cumplen funciones clave, como la regulación de temperatura, captura de carbono y resguardo de biodiversidad en entornos urbanos.
En ese sentido, se ha planteado la posibilidad de gestionar su reconocimiento como monumento natural, figura que permitiría reforzar su protección frente a proyectos de urbanización o intervenciones no reguladas.
Los colectivos ambientalistas hicieron un llamado a autoridades municipales, estatales y federales para intervenir de manera coordinada y garantizar la protección del ejemplar.
Asimismo, convocaron a la ciudadanía a mantenerse informada y participar en la defensa del árbol como parte del patrimonio común.
El caso ocurre en un contexto de crecimiento urbano en la zona conurbada de Xalapa, donde el uso de suelo y la expansión inmobiliaria han incrementado la presión sobre áreas verdes y arbolado antiguo.
Diversas organizaciones han señalado la necesidad de fortalecer los mecanismos de regulación, vigilancia y transparencia en la autorización de intervenciones sobre árboles urbanos.
Mientras no se esclarezca la situación legal del permiso y se realicen las evaluaciones correspondientes, el futuro del roble real permanece incierto, en medio de un debate que pone en el centro la relación entre desarrollo urbano, legalidad ambiental y participación comunitaria.



