- La distancia de miles de kilómetros y la incertidumbre de la separación se disolvieron en un instante cuando Noé Villanueva volvió a sostener entre sus brazos a su pequeña hija.
MAR Y SOL CHABLÉ
MÉRIDA, YUC.- El abrazo no tardó en llegar, pero tomó cuatro largos meses hacerse realidad. La distancia de miles de kilómetros y la incertidumbre de la separación se disolvieron en un instante cuando Noé Villanueva volvió a sostener entre sus brazos a su pequeña hija.
La separación familiar comenzó en Estados Unidos, tras la deportación de Noé, originario del municipio de Buctzotz. De un día para otro, fue devuelto a México, dejando atrás la vida que había construido en ese país y, lo más doloroso, a su hija menor de edad, quien permaneció en Oklahoma City.
Con la frontera de por medio, el tiempo comenzó a medirse en llamadas intermitentes y en la angustia diaria de no saber cuándo volverían a estar bajo el mismo techo.
Decidido a no rendirse, Villanueva buscó apoyo en instituciones locales. La respuesta llegó a través del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya del Estado de Yucatán (Indemaya), que activó un mecanismo de atención institucional en el marco de la política del Renacimiento Maya, con el respaldo de la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Consulado de México en Oklahoma.
Durante 120 días, un equipo interdisciplinario integrado por abogadas y trabajadoras sociales desarrolló la estrategia jurídica para lograr la repatriación y custodia de la menor.
Más allá de los expedientes y los trámites burocráticos, el acompañamiento se centró en brindar certidumbre a una familia en crisis, mediante un canal de atención personalizado.
El desenlace de este proceso ocurrió en suelo yucateco con la llegada de la menor. En la sala de espera, el nerviosismo acumulado durante cuatro meses dio paso al alivio del reencuentro.
Con el regreso de su hija, Noé no solo cerró un capítulo marcado por el desarraigo, sino que inició una nueva etapa en su tierra natal, respaldado por las autoridades comunitarias para su reintegración.
Detrás de las cifras y los trámites migratorios, el reencuentro de la familia Villanueva refleja el impacto que una separación puede tener en los vínculos familiares y comunitarios. En Buctzotz, padre e hija vuelven a estar juntos.




