- El Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes pidió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolver el amparo contra el daño ambiental por la expansión agroindustrial en Hopelchén.
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CIUDAD DE MÉXICO.- El Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes, que litiga desde hace 14 años para frenar el daño ambiental provocado por la expansión de la actividad agroindustrial en el municipio de Hopelchén, Campeche, urgió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación a resolver el juicio de amparo sobre el tema que atrajo el año pasado.
Jorge Pech, vocero de la agrupación, indicó en entrevista que el daño incluye deforestación, contaminación de acuífero y muerte de abejas y otras especies polinizadoras.
“Hopelchén es actualmente el municipio más deforestado de México, con más de 410 mil hectáreas perdidas”, señaló.
La expansión de la frontera agrícola, detalló, ha estado cargo de la empresa Monsanto (ahora Bayer) y más recientemente de Hartung Brothers, así como de comunidades menonitas asentadas en la región.
Desde 2012, recordó, las comunidades mayas denunciaron el inicio de cultivos transgénicos, particularmente de soya, en el municipio, sin que hubiera mediado ningún tipo de consulta, e interpusieron una demanda de amparo.
El asunto llegó a la Suprema Corte de Justicia, que en 2015 determinó la suspensión de los permisos otorgados para dichos cultivos y ordenó la realización de una consulta entre las comunidades potencialmente afectadas.
Sin embargo, lamentó Pech, la siembra de transgénicos continuó y no se realizó ninguna consulta efectiva.
No obstante, remarcó, las comunidades no han renunciado a la defensa del medio ambiente en su territorio y han emprendido nuevas acciones acciones legales, dirigidas en especial a frenar y remediar la deforestación, la contaminación del acuiífero y el daño causado por el uso indiscriminado de plaguicidas en los cultivos agroindustriales, comprobado incluso por un estudio del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) publicado en 2024.
“El territorio continúa siendo envenenado, las abejas siguen muriendo, y no hay ninguna empresa castigada, no hay sanciones. Las instituciones públicas no han hecho caso y quienes terminamos sufriendo mayor vulneración, quienes terminamos con todas estas problemáticas en el territorio somos las comunidades”, señaló.
En noviembre de 2024, una jueza de distrito en Culiacán otorgó un amparo a favor de representantes de los pueblos mayas de Hopelchén, en el que reconoce el valor ecológico y cultural de las abejas, así como las graves omisiones de las autoridades federales y estatales que han provocado la muerte masiva de esos polinizadores esenciales.
“Las colmenas que mueren aquí en el territorio, las que contabilizamos, son las colmenas de abeja melífera, que están en un sector específico, en un polígono específico, y se puede medir la cantidad de colmenas que se pierden por estas fumigaciones, pero no estamos contabilizando otros polinizadores como murciélagos, abejas nativas y otro tipo de insectos que están en la selva”, comentó Pech.
Las comunidades emprendieron en 2020 un litigio adicional contra la contaminación del acuífero por la actividad agroindustrial. Un juez de Campeche les negó el amparo, por lo que recurrieron a la Suprema Corte de Justicia, que atrajo el caso el año pasado.


