- A pesar de que la participación laboral de las mujeres aumentó en las últimas décadas, su inserción sigue marcada por brechas estructurales en ingresos.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- A pesar de que la participación laboral de las mujeres aumentó en las últimas décadas, su inserción sigue marcada por brechas estructurales en ingresos, informalidad y acceso a posiciones de liderazgo en las empresas, advirtió el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).
En el estudio “Mujeres en la economía: 100 años de datos”, advirtió que, si bien la brecha salarial se redujo a la mitad en tres décadas, al pasar de 27 por ciento en 1995 a 13 por ciento en 2025, aún no se llega a la igualdad salarial.
Actualmente, las mujeres ganan en promedio 87 pesos por cada 100 de los hombres, destacó.
“La igualdad salarial ya está reconocida en la Constitución, pero hay retos en su implementación, como la falta de mecanismos de transparencia, seguimiento y sanción que garanticen su cumplimiento”, consideró.
Por otro lado, la informalidad sigue siendo un obstáculo estructural, debido a que 54 por ciento se concentra en empleos informales, lo que limita su acceso a seguridad social, penaliza sus ingresos y oportunidades de desarrollo.
Por otro lado, el Instituto señaló que las estructuras de cuidado se mantienen sin cambios, pese a que fue en 1970 cuando se consolidó la licencia de maternidad de 12 semanas.
En ese año la participación económica de las mujeres era de 18 por ciento, esquema que no ha cambiado.
Aunado a esto, dijo, el diseño de las políticas laborales puede reforzar los roles de género.
Fue apenas en la última década que se propusieron derechos laborales para los hombres en materia de cuidados.
“A pesar de los progresos, las mujeres siguen enfrentando barreras para acceder, permanecer y crecer en el mercado laboral. Persisten brechas estructurales en ingresos, en la distribución del trabajo no remunerado y en el acceso a posiciones de liderazgo, así como dinámicas de violencia y discriminación que limitan el ejercicio de su autonomía económica”, advirtió el Instituto.
La desigualdad en el trabajo del hogar y de cuidados sigue siendo una de las principales barreras para la participación económica de las mujeres. En promedio, ellas dedican alrededor de 40 horas semanales a estas tareas, mientras que los hombres destinan 16 horas, subrayó el IMCO.
Otro dato interesante es que la paridad en la educación superior se alcanzó en 2010 y, para 2020, las mujeres representaban 53 por ciento de la matrícula, consolidándose como mayoría.
A pesar de estos avances, las mujeres se concentran en carreras vinculadas al cuidado y la docencia que actualmente se encuentran entre las de menor remuneración. Y los hombres estudian en mayor proporción carreras como ingenierías y ciencias computacionales, que se encuentran entre las mejores pagadas del país.


