- El canto de sirena de Hollywood, tan seductor para muchos, no emociona a Kleber Mendonça Filho, ganador del premio a Mejor Director en el Festival de Cannes.
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CIUDAD DE MÉXICO.- El canto de sirena de Hollywood, tan seductor para muchos, no emociona a Kleber Mendonça Filho, ganador del premio a Mejor Director en el Festival de Cannes.
El brasileño, cuya más reciente película, El Agente Secreto, fue nominada a cuatro premios Óscar, confirmó que ha tenido acercamientos para hacer cine en Estados Unidos.
Sin embargo, reconoció en entrevista, trabajar en aquella industria, donde los ejecutivos tienen mayor voz que los directores, no es algo que encaje con su manera de pensar y hacer el llamado séptimo arte.
“He recibido propuestas, pero una película tiene que ser muy personal para mí, sólo colocaría mi nombre en un proyecto de allá si me relaciono con él de forma íntima.
“También lo haría pero si tuviera el control sobre la película, el corte final y eso. Pero no creo que sea bueno para mí ir allá como director alquilado”, explicó.
El cine brasileño, del que Mendonça Filho es parte fundamental, ha llamado la atención en tiempos recientes en Hollywood.
El Agente Secreto, drama político sobre la memoria y las cicatrices de la dictadura militar, incluso llevó a su protagonista, Wagner Moura, a ganar el Globo de Oro.
Un año antes, Aún Estoy Aquí, otro drama sobre el totalitarismo en Brasil, ganó el Óscar a Mejor Película Internacional.
Hasta el momento, Mendonça Filho, ex crítico cinematográfico, ha dirigido sólo cinco cintas, la mayoría ambientadas en su natal Recife, llenas de ADN brasileño.
Al meditar sobre las invitaciones a Hollywood, el realizador concedió en que quizás sería atractivo para él ir, sólo para adquirir una experiencia técnica que no tiene en su país.
“Pero al final estaría muy triste y deprimido. Entonces prefiero hacer mi propio cine con control absoluto”.
“Aunque, bueno: (Guillermo) del Toro, (Alejandro G.) Iñárritu y (Alfonso) Cuarón fueron a Hollywood, pero hacen cine con un sabor particular y un toque personal”, concedió.
El Agente Secreto, que ya se puede ver en MUBI, sigue a un investigador universitario (Moura), perseguido en 1977 por esbirros de la dictadura tras no haber cedido ante un empresario corrupto.
Tipo común y corriente, pero conducid por sus valores y obsesionado con hacer lo correcto, pondrá su vida y la de sus seres queridos en peligro.
La mirada fílmica Mendonça Filho, de 57 año, suele escudriñar en temas políticos, algo que acredita a su formación como periodista y a haber crecido con padres historiadores.
“Es siempre difícil entender a los responsables de una formación. Mi mamá me brindó un elemento muy fuerte: intentar entender la lógica de la vida y de la sociedad. Era historiadora. Mi papá también. Los dos profesores.
“Con ellos debía buscar entender la sociedad. E intentar entenderla es un acto político, un gesto político”.
Al crecer, elaboró, admiró profundamente películas como las del estadounidense Oliver Stone o el francogriego Costa Gavras, que abordaban de frente temas políticos.
“Pero pienso que el cine político también está en los personajes. El de Wagner Moura, por ejemplo, es alguien que hace todo lo correcto y exactamente por eso es que se mete en problemas y eso se transforma en una situación política.
“Sin embargo, la política viene de la situación dramática. No es una situación política que conduce a una situación dramática”, matizó.
Mendonça Filho recordó haber escrito el guion de El Agente Secreto durante el gobierno del derechista Jair Bolsonaro en Brasil, nostálgico de la dictadura, cuyas decisiones lo habían cansado.
En el largometraje buscó retratar ambos lados del espectro, siempre con personas a ras de suelo, no las grandes piezas políticas.
Por ahí está, por ejemplo, el policía Euclides (Robério Diógenes), metáfora de la violencia del Estado en el día a día, un “corrupto extraordinario, un cretino espectacular, fruto de una corrupción muy brasileña”.
Como contrapeso, Doña Sebastiana (Tania María), una resiliente anciana que participa en una red de protección a perseguidos por el totalitarismo.
“Es una señora que tiene una participación activia sin armas de fuego, pero lucha contra una situación política y social. Hace cosas muy pequeñas y significativas, cuidando perosnas, protegiéndolas. Es una gran acción”.


