- Durante la última década, México ha incrementado su participación en operativos de alcance internacional.
FELIPE VILLA
CIUDAD DE MÉXICO.- La reciente detención en Quintana Roo de János “N”, alias “Dániel Takács”, uno de los diez fugitivos más buscados en Europa, no sólo evidenció la eficacia de la cooperación internacional en materia de seguridad, sino que volvió a colocar a México en una posición compleja dentro del mapa del crimen global: como territorio de resguardo para delincuentes extranjeros, pero también como plataforma clave para su captura.
El caso, coordinado entre autoridades mexicanas, Interpol y Europol, se suma a una serie de operativos en los últimos años que han permitido ubicar y detener a criminales internacionales que encontraron en destinos turísticos del país —como Cancún o la Riviera Maya— un entorno propicio para ocultarse. La constante: identidades falsas, redes logísticas discretas y el anonimato que ofrece el flujo internacional de visitantes.
UNA DÉCADA DE CAPTURAS Y COOPERACIÓN
Durante la última década, México ha incrementado su participación en operativos de alcance internacional. Detenciones de ciudadanos europeos, estadounidenses y sudamericanos vinculados al narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado han sido posibles gracias al intercambio de inteligencia con agencias como el FBI, la DEA y Europol.
Este fenómeno no es menor. Datos recientes indican que al menos el 17% de las personas detenidas por delitos relacionados con narcotráfico en territorio mexicano son extranjeras, lo que confirma la presencia creciente de redes criminales transnacionales operando o refugiándose en el país.
A la par, la estrategia de seguridad mexicana ha reforzado un componente clave: la extradición. Tan sólo en 2025 se registró un récord cercano a 130 criminales enviados a Estados Unidos, en su mayoría vinculados al crimen organizado. Aunque muchos son mexicanos, también figuran extranjeros integrados en estas estructuras.
EL OTRO LADO DE LA BALANZA
Sin embargo, el flujo no es simétrico. Mientras México colabora activamente en la captura y entrega de criminales extranjeros, miles de ciudadanos mexicanos enfrentan procesos judiciales fuera del país.
Nada más en 2024, más de 3 mil mexicanos fueron detenidos en el extranjero por distintos delitos, principalmente en Estados Unidos, país que concentra cerca del 94% de estos casos.
Además, se estima que más de 12 mil 500 mexicanos permanecen actualmente en prisiones estadounidenses.
Los casos de extradición hacia México existen, pero son excepcionales y suelen involucrar perfiles de alto nivel, como exfuncionarios o figuras políticas, más que operadores del crimen organizado.


