- El proyecto de arrecifes artificiales pretende restaurar la biodiversidad marina, además de consolidar a la región como un referente del ecoturismo y la pesca sustentable.
IGNACIO CANUL
RÍO LARGARTOS, YUC.- El proyecto de arrecifes artificiales pretende restaurar la biodiversidad marina, además de consolidar a la región como un referente del ecoturismo y la pesca sustentable.
El proyecto, que contempla alcanzar la cifra de 500 arrecifes artificiales, funcionará como una “cordillera submarina” diseñada para albergar especies clave de la región como el mero, el pulpo y la langosta.
Con la inmersión de las primeras 30 estructuras en altamar, el Gobierno del Estado puso en marcha una ambiciosa estrategia ambiental y económica que busca transformar el futuro de la costa yucateca.
Las estructuras fueron transportadas e instaladas a tres millas de la costa, en zonas estratégicamente seleccionadas para garantizar la estabilidad del ecosistema.
Lila Frías Castillo, secretaria de Pesca y Acuacultura Sustentables (Sepasy), encabezó el evento y subrayó que esta iniciativa responde a una prioridad del gobernador Joaquín Díaz Mena: proteger los 370 kilómetros de litoral yucateco y el bienestar de sus 15 puertos pesqueros.
“El reto es seguir organizándonos para incrementar las acciones en favor de la vida y la abundancia marina”, afirmó la funcionaria.
Destacó que el proyecto cuenta con una visión de largo plazo en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Sustentable.
La estrategia se fundamenta en tres pilares que prometen revitalizar la economía del oriente del estado, entre ellos la restauración ecológica, esto es, la recuperación de biomasa, especialmente de especies en veda y protección de bioorganismos.
También con el fortalecimiento pesquero, con la creación de hábitats que aseguren la reproducción y permanencia de especies comerciales.
Con el detonante turístico se prevé que para el verano de este año las estructuras ya presenten los primeros signos de colonización natural, permitiendo la práctica de snorkel.
Rodrigo Ojeda Rodríguez, director operativo de Prodeses, y Javier Dajer Cross, director del proyecto Reef Ball, coincidieron en que esta iniciativa tiene un profundo sentido social.
La comunidad costera no es una espectadora, sino actor clave que participa activamente incluso en el traslado de las estructuras con sus propias embarcaciones.
Representantes de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y prestadores de servicios turísticos locales, como Mario Antonio Massa Alcocer, celebraron la medida.
Para los habitantes de Río Lagartos, el arrecife representa una oportunidad de diversificación económica, permitiendo que las familias que dependen del mar encuentren en el turismo una fuente de ingresos adicional y responsable.


